LA VIRGEN DE LAS ESPINILLAS
 
Cerca ya del verano se celebra esta festividad de pasado pastoril, en la que el acto principal es una misa y romería hasta la ermita de la Virgen de las Espinillas, en cuyos alrededores se come y pasa una jornada de hermandad entre todos los vecinos. Leyenda de la Virgen de las Espinillas Según la historia de Don Lucas Abad, médico de Valdeavellano en 1904 que publicó en el periódico “El Avisador Numantino”: Cuenta que un jefe moro raptó a Delia, una joven muy guapa hija de un pastor del pueblo. La metió en su castillo ( que se supone estaba en ese paraje) y al ir a besarla ella se invocó a la Virgen. Él sintió unas punzadas y de repente ella cayó muerta rígida con las manos en el pecho. El moro huyó con miedo y los vecinos encontraron el cadáver de la joven y lo enterraron allí mismo. Levantaron una ermita en el lugar y cada año se reunían allí para recordar el suceso. Un año un anciano apareció frente al edificio, se arrodilló y pidiendo perdón cayó muerto, resultando ser el jefe moro. Esta historia fue rebatida por el entonces maestro de Valdeavellano D. Anastasio González alegando que no hubo nunca tal castillo sino una torre para comunicarse mediante banderas, sin almenas ni puente levadizo.
 
Don José Arribas publicó en ese periódico ese mismo año otra historia totalmente inverosímil: dice que en el S. XIV subían a la ermita en el mes de junio los recién llegados trashumantes y ofrecían a la Virgen el mejor cordero cebado en el sur. Subían cantando cuando un anciano se cayó y se hirió las dos espinillas. Se encomendó a la Virgen y cuando llegó arriba estaba en perfecto estado. Entonces la Virgen Pastora pasó a ser la Virgen de las Espinillas.
 
La tradición eclesial cuenta que se construyó la ermita allí donde la Virgen se apareció en un espino. También se cuenta que la virgen salvó la vida de un niño que se perdió en el monte gracias a los rezos de unas madres.
 
Otra hipótesis cuenta que la ermita fue antaño una majada que los pastores transformaron en templo religioso. El nombre “Espinillas” bien puede venir de la advocación de la Virgen al espino, como la iglesia de Soria. Y la tradición pastoril se vuelve a reflejar en las migas que el día de la fiesta día se comían.
 
Si es auténtico el castro hallstáttico situado un kilómetro más arriba de la ermita

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