Siglo XVIII- Entre 1749 y 1775 el Marqués de la Ensenada, ministro ilustrado durante el reinado de Fernando VI, decidió realizar un nuevo modelo de Hacienda en el que el impuesto único del Catastro sustituiría al resto. Para ello se realizó un exhaustivo estudio de los habitantes, propiedades, edificios, censos... de los 15.000 lugares pertenecientes a la Corona de Castilla. En la descripción correspondiente a esta localidad realizada un 12 de julio de 1752 aparece inscrita como “Valdeabellano de Soria” aunque luego en el interior se escribe correctamente. Las respuestas a las 40 preguntas que se formularon aportan información muy relevante de la vida en esta localidad en ese año. Vivían 171 vecinos y había 211 casas. Describe el tipo de recursos económicos, tipo de montes, prados, cultivos y ganado, aportando incluso cifras del número de cabezas de algunos vecinos. Curiosa la reseña de que no había colmenas en el término municipal. En cuanto a la ocupación de los habitantes reseña los oficios y lo que ganaban: 1 escribano, 1 médico, 1 boticario, 2 notarios apostólicos, 1 sacristán, 2 taberneros, 1 panadero, 1 mesonero, 3 mayorales, 23 pastores, 14 ayudadores, 82 labradores (apunta que muchos de ellos también llevaban ganado), 2 maestros de sastre, 3 tejedores de paños, 1 zapatero, 1 albañil, 3 religiosos y 6 pobres de solemnidad. Por último señalar la existencia de un hospital “para recoger peregrinos y pasajeros mendicantes y para la curación y asistencia de enfermos vecinos de este lugar, pobres de solemnidad”. 



Siglo XIX- En 1833, otro ministro, Javier de Burgos, en este caso durante la regencia de María Cristina de Borbón, realizó otra reforma que marcaría el mapa provincial español. Valdeavellano continúo siendo soriano, no así las localidades al otro lado de la Sierra Cebollera, la comarca conocida como los Cameros pasaron a la provincia limítrofe.
Para conocer Valdeavellano en la primera mitas de este siglo nos remitimos al “Diccionario Geográfico- Estadístico de España y Portugal. 1826-1829” elaborado por el doctor Sebastián de Miñano y Bedoya, de la Real Academia de la Historia.  En el volumen correspondiente a Valdeavellano, que escribe “Val de Avellano”, señala que viven 220 vecinos y 996 habitantes, posee un Pósito (una especie de banco de alimentos de la época) y contribuía con 3.897 reales y 2 maravedises.
Otra fuente de información es el “Diccionario geográfico- estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar” realizado entre 1945 y 1950 por el político y geógrafo Pascual Madoz. En el tomo dedicado a Soria encontramos la reseña correspondiente a Valdeavellano. Destacar entre otros datos que la localidad se encuentra “en un delicioso valle con arbolado de avellanos, álamos y otros y goza de clima sano…”. Apunta que viven 196 vecinos, 754 almas y cuenta con 200 casas, escuela con 100 alumnos, 3 ermitas (incluía la desaparecida de San Pedro), 3 molinos harineros y se dedica a “la elaboración de las ricas y tan celebradas mantequillas de Soria”.




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