DATOS TÉCNICOS
·        Tipo de ruta: en coche
·        Distancia: 21´7 kilómetros
·        Dificultad: ninguna
·        Duración: 25 minutos.
INTRODUCCIÓN
Este es un paseo por la historia. La historia de un pueblo que resistió durante un año el asedio del mayor ejercito de la tierra en aquella época y que prefirió la muerte a perder su libertad. Numancia fue la capital de la celtiberia, una auténtica ciudad de arévacos que una vez sucumbió sirvió también de hogar para el pueblo conquistador. Un paseo por sus calles, entre los restos de sus edificios, nos transportará a esos años heroicos, casi míticos en los que el nombre de Numancia sonaba en todo el imperio romano como sinónimo de valentía.
 
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA
Desde Valdeavellano tomaremos la SO- 820 hasta que se cruza con la N- 111.   Torceremos hacia la izquierda dirección hacia Soria. A 21 kilómetros nos encontramos Garray, localidad al pie del cerro donde se asentaba Numancia. Tan solo nos separan 500 metros de este yacimiento arqueológico.
MÁS INFORMACIÓN
Numancia: En este cerro conocido como la Muela de Garray, a 7 kilómetros de Soria, entre el río Duero y el Moñigón, se sitúa lo que fue una de las principales ciudades celtíberas de España. Su localización no se supo con seguridad hasta que en 1905 el arqueólogo alemán Adolfo Schulten realizó las excavaciones en ese lugar. Era un gran poblado de la tribu de los arévacos, con muralla defensiva y un interesante trazado urbano. Los romanos iniciaron la conquista de la Península Ibérica el 218 a. d. C. y las hostilidades con los arévacos comenzaron en el 195 a. d. C. El pueblo celtíbero mantuvo una encarnizada resistencia entre el 153 y el 133 a. d. C. contra el ejercito invasor romano. En esos 20 años 8 cónsules fueron sucesivamente derrotados hasta que Roma decidió encargar tal empresa a PublioCornelio Escipión. Reorganizó el  desmoralizado ejército, destruyó los campos de cereales que encontró a su paso y decidió asediar a Numancia en vez de presentarle batalla directamente. 60.000 soldados, doce elefantes y siete campamentos militares en otros tantos cerros en torno al asediado unidos por una muralla de 9 kilómetros de longitud, con torres y foso. A los 11 meses la ciudad cayó por inanición, unos se suicidaron y los pocos supervivientes fueron vendidos como esclavos. La ciudad fue arrasada y repartido su territorio entre los indígenas que habían ayudado a Escipión. Pasados los años se repobló y se levantó una localidad romana. Por lo tanto los trabajos arqueológicos han dejado al descubierto dos ciudades, la más antigua de época celtibérica y la posterior romana. El trazado tenía una retícula irregular, sin espacios libres o plazas. Se puede apreciar la planificación urbana para protegerse del frío, orientándose sobre todo al sur, construyendo las calles sobre todo dirección este- oeste, escalonando las estructuras y agrupando las casas en manzanas. Las calles tenían piedras en medio para pasar de acera a acera, pues la calzada era el cauce por donde discurrían las aguas sucias de las casas. También se aprecian aljibes circulares para recoger el agua de lluvia. El barrio más al sur era el de la gente más acomodada, levantando sus casas al más puro estilo romano, con patios de columnas incluidos. Para apreciar mejor como era el lugar se han reconstruido dos casas, una celtibérica y otra romana, con los materiales y estructura de la época, incluso con el mobiliario. También se ha levantado un tramo de la muralla.
Rollamienta: Pequeña localidad del Valle, quizás la que mantiene la actividad ganadera en mayor medida. Es punto de partida de interesantes recorridos a pie.
Tera: Pueblo que vivió su época de esplendor en los años de apogeo de la Mesta, en los que el marqués de Tera lo eligió como lugar de residencia. Destacan su iglesia del Carmen, con restos románicos y traza gótica, y el palacio de los Vadillo, con dinteles en las ventanas de estilo gótico final y preciosas rejerías.
Garray: Localidad al pie del cerro de Numancia, con una historia siempre a la sombra de este enclave arqueológico. Monumentalmente destaca la ermita de los Santos Mártires, de fábrica románica, con una interesante portada abocinada de medio punto. Es interesante también la zona de baño acondicionada en la unión del río Duero con el Tera y el Aula Arqueológica del cerco de Numancia, con datos de cómo se produjo este asedio.

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